Reconversión laboral

renovacion profesional

Tiempo de crisis. Con un paro desbocado por encima de los 4,5 millones de trabajadores, más de 5 millones si nos fijamos en la EPA, es evidente que el mercado laboral sufre grandes convulsiones. Toca adaptarse a la nueva realidad. Para aquellas personas que están en el mercado laboral, es decir que tienen experiencia, puede resultar traumático ver como los conocimientos y muchas de las competencias profesionales adquiridas durante su vida laboral dejan de ser necesarias. El mercado laboral los rechaza. Están obsoletos desde un punto de vista profesional.

Este hecho es independiente del nivel formativo. Por ejemplo, uno de los sectores que más ha sufrido la crisis es el inmobiliario. Pero la caída de la construcción y la obra pública ha afectado tanto a personal de baja cualificación, obreros y paletas, como otros perfiles mucho más cualificados por ejemplo arquitectos o aparejadores. Por lo tanto lo primero que tenemos que observar es que la obsolescencia en el mercado laboral no afecta sólo a personas de baja cualificación como a veces parece darse a entender. Es un fenómeno transversal, del cual ningún sector está a salvo llegado el momento. El segundo punto importante es que el sector no tiene porque desaparecer o ser un sector de baja cualificación. Un sector importante puede crecer hasta un límite insostenible, el aterrizaje del mismo implicará grandes excesos de mano de obra y la caída de las condiciones y oportunidades laborales de los que se mantengan. Por lo tanto, cualquier sector puede verse en esa tesitura. Y aunque la recuperación es posible también puede ser extremadamente larga como estamos viendo con la construcción.

Reconversión Profesional

La respuesta ante éstas situaciones siempre ha de pasar por la reconversión profesional. A través de la adquisición de nuevas competencias profesionales y la reconversión de aquellas que puedan servir para otros sectores. Está adaptación se debe realizar a partir de acciones formativas que permitan volver a dar oportunidades laborales a los profesionales, cualificándolos para los nuevos propósitos. La manera de hacerlo, dependerá de la situación personal de cada trabajador, su nivel de cualificación previo y sus compromiso con el cambio. En la actualidad tenemos varias formas de abordar el tema.

Estudiar un master

Una buena opción para los perfiles profesionales más cualificados pasará por la realización de un máster que nos permita un cambio de sector, especialmente para aquellos perfiles que no vengan del ámbito de la gestión, empresariales o económicas. Ya que, independientemente de nuestras cualificación previa, esto nos abrirá un abanico muy grande de oportunidades pasando de lo técnico al ámbito de la gestión.

Idiomas

Los idiomas siempre son un valor seguro en la formación. Con especial importancia en el inglés, que sigue siendo el rey de las oportunidades. Es importante entender que las oportunidades que nos da manejar por lo menos un idioma foráneo , y más si es el inglés, son enormes. Y muchas de esas oportunidades se darán sin moverse al extranjero pues también son muchas las compañías exteriores que desean tener trabajadores autóctonos que tienen una adaptación mayor.

Formación reglada

Si no tenemos ciertos estudios, como el graduado o una formación profesional es un buen momento para obtener dichos títulos. Aprovechando, especialmente en la FP, para cambiar de registro profesional a algo con mayor demanda laboral. Es fácil obtener esos datos en la era de internet. Una gran oportunidad que requiere, indudablemente, constancia y persistencia. No siempre es fácil volver a estudiar después de mucho tiempo.

Formación Subvencionada

Los cursos para trabajadores son una buena opción para adquirir nuevas competencias profesionales. Al estar muy enfocados a nivel práctico y buscando la utilidad inmediata. Son una apuesta segura para aquellos que tengan un nivel de estudios intermedios y no quieran, o puedan, dedicar grandes periodos de formación.

Cualificaciones Profesionales

Obtener una cualificación profesional puede ser una gran solución para aquellas personas con gran experiencia pero que nunca obtuvieron certificados o títulos académicos. Ahora se puede a través de la presentación de méritos certificar la experiencia y convalidarla por títulos de formación profesional que te abrirán muchas puertas.

 

Muchas opciones para adaptarse profesionalmente!

Vocación o Interés

vocacion profesional

En nuestra cultura el estudio siempre se ha visto como una escalera social, donde las personas estudian presionadas, en mayor o menor medida, por la familia y su contexto para progresar, a través de la formación, social y económicamente. Esa idea expresada coloquialmente con el “estudia hijo para ser alguien”. Una idea que, casi sin matices, había funcionado relativamente bien hasta que los tiempos cambiaron. Ya no es sinónimo de éxito, ni siquiera de mejora relativa, el estudiar. Ya no basta con tener buenos estudios para poder adquirir una profesión que nos permita desarrollarnos como personas dentro de un contexto social. La escalera ha dejado de funcionar. Y claro, una cosa es estudiar y sacrificarse por unos incentivos ciertos, incluso hasta el punto de obtener una formación por interés olvidando el tema vocacional. Y otra cosa muy distinta es deslomarse para adquirir una formación, especulando con que esta nos servirá para alcanzar los éxitos, profesional, económico y social, y que finalmente no se cumplan. Generando una frustración muy intensa por los éxitos no alcanzados pero también por la sensación de pérdida que nos genera sacrificarnos por algo que nos es nuestra vocación, y que no sirva para nada. Porque una cosa es perseguir nuestra vocación y no alcanzar el éxito, lo que evidentemente puede generar frustración, pero ni de lejos la que nos podría generar una situación donde el sacrificio realizado no tiene sentido y además nuestra vocación ha sido sacrificada. Quedando la siempre molesta conjetura de…Y si…

Nuevos paradigmas

Para nuevos tiempos, se necesitan nuevos paradigmas. Cada vez es más habitual, ante la incapacidad de prever cuales son los estudios que en el futuro tendrán éxito la idea de que lo mejor es seguir la vocación. Ya que nadie sabe cuales serán las salidas profesionales del futuro, siquiera del cercano, porque sacrificar una vocación en los altares de la utilidad….Cuando no tenemos ni idea de que será útil? Parece lógico, pero un nuevo paradigma está surgiendo e imponiéndose en el mundo globalizado. La cuestión entronca con no pocas corrientes de la filosofía, y por qué no de los libros de autoayuda. En un mundo donde la competencia es, en no pocas áreas, global y la meritocracia impera. Sólo los mejores tienen las mejores oportunidades. Y claro para ser el mejor, no basta con el sacrificio. Se requiere la vocación, gente que disfrute y se desviva no por las recompensas económicas futuras. Si no que sea la pasión por lo que hace el motor de su profesión. Competir contra esa gente se hace muy complicado. Pensemos en ejemplos como el de los deportistas. Jóvenes que ganan el suficiente dinero como para retirarse y vivir sin problemas, sin embargo continúan competiendo, sí siguen ganando mucho dinero, pero eso no podría explicar el sacrificio, la competitividad que aplican, la superación…

Recuerda a la hora de elegir tus estudios cuales son tus motivaciones. Y no des la espalda a tu vocación, sólo así los sacrificios que harás tendrán sentido.

 

Qué es el plan avanza

El plan avanza surgió como respuesta de la administración ante el desafió que las tecnologías de la información suponían en el entorno empresarial. Un entorno, el de la empresa, que no se estaba adaptando lo suficientemente rápido y de la forma correcta para poder competir en un mercado global. España se encontraba, y se encuentra, entre los países de la Unión Europea a la cola de todos los indicadores de desarrollo de las TIC. La respuesta a este subdesarrollo, en parte, fue la creación de los planes avanza. Programas diseñados para paliar en el mundo empresarial las carencias respecto a la revolución tecnológica. El primer plan avanza se activo en el 2006 promovido por el ministerio de industria, turismo y comercio.

Como indican en la propia web del plan avanza, los objetivos del mismo son:

  1. Promover procesos innovadores TIC en las AAPP
  2. Extender las TIC en la sanidad y el bienestar social
  3. Potenciar la aplicación de las TIC al sistema educativo y formativo
  4. Mejorar la capacidad y la extensión de las redes de telecomunicaciones
  5. Extender la cultura de la seguridad entre la ciudadanía y las empresas
  6. Incrementar el uso avanzado de servicios digitales por la ciudadanía
  7. Extender el uso de soluciones TIC de negocio en la empresa
  8. Desarrollar las capacidades tecnológicas del sector TIC
  9. Fortalecer el sector de contenidos digitales garantizando la mejor protección de la propiedad intelectual en el actual contexto tecnológico y dentro del marco jurídico español y europeo.
  10. Desarrollar las TIC verdes

 

Todos estos objetivos, bastante ambiciosos, se realizan a través de las acciones formativas que se consideren oportunas por parte del gobierno para alcanzar los objetivos propuestas. Estas acciones formativas suelen realizarse a través de un tercero, una empresa privada, que es la encargada de gestionar todo el proceso. Desde conseguir los alumnos, con las características marcadas por el gobierno, a impartir las clases con un contenido adecuado y previamente revisado y certificado por la administración pública. Para poder realizar un plan avanza se tendrá que estar atento a su publicación, cosa que realiza la empresa privada, y cumplir con los requisitos impuestos por la administración. La mayor parte de las veces corresponde a sectores concretos de la economía cuyos trabajadores tendrán preferencia para realizar los cursos del plan avanza. Esto dota de carácter estratégico a esta formación, ya que es la administración quien realmente decide quien tiene prioridad para realizar los cursos, y esto responde a una visión de política económica e industrial determinada.

Estos cursos son totalmente gratuitos para trabajadores y se diferencias de otros cursos, como los bonificados y subvencionados, en el carácter completamente tecnológico de los mismos.

Formación 2.0

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La formación 2.0 ha llegado para quedarse. Su impacto esta cambiando el escenario formativo de una forma radical, y aunque no todo lo nuevo sea positivo, muchas de las cosas que aporta esta nueva forma de educación son viejos anhelos de la comunidad educativa. Por ejemplo, una mayor participación del alumnado a través de la socialización que permiten estas herramientas. Esto conlleva una mayor interacción entre el alumno y el educador, algo que siempre ha supuesto una gran problema dentro de cualquier modelo educativo. El exceso de protagonismo del educador restaba capacidad de aprendizaje e implicación al alumnado que veía al educador como una fuente de verdad absoluta que ni contravenía ni interpelaba. Un auténtico fracaso del antiguo modelo educativo.

Algunas de las palabras clave de este nuevo mundo educativo son, como ya hemos apuntado, socialización, participación, colaboración, hipervínculo. Todo pivota en la capacidad del alumnado y su nueva relación con el conocimiento, que ahora es obicuo, así como el nuevo papel que juega el educador. Que ha perdido el monopolio de la información y el conocimiento convirtiéndose en un catalizador más que en una fuente como era en el pasado. Por supuesto el papel del educador sigue siendo fundamental, en un entorno de saturación informativa y de conocimiento a golpe de click se vuelve imprescindible la capacidad crítica que tiene que desarrollar el alumno para protegerse y aprender a discernir el conocimiento de forma adecuada. En un mundo de conocimiento obicuo, la ignorancia se transforma, siendo el peligro la incapacidad de decidir cual es el conocimiento y en que grado el adecuado.

Pero claro la formación 2.0 no sólo es un gran cambio para los alumnos, que tienen una capacidad de adaptación a este nuevo entorno innata, también es un cambio, y más grande, para los propios educadores. Han de cambiar los paradigmas en los que se educaron  y formaron, por unos nuevos paradigmas. Este cambio no siempre es fácil ni cómodo, la falta de relación con la tecnología, la incredulidad ante el tsunami, u otro tipo de razones hacen que muchas veces sea el educador quien intente detener o por lo menos frenar un cambio que es inevitable. Para perder el miedo al cambio lo mejor en estos casos es desarrollar las competencias profesionales necesarias para afrontar el cambio, adaptarnos y utilizar estas nuevas, y magníficas, herramientas para desarrollar las capacidades de los alumnos.

Es la propia formación de los educadores la que ha de impulsar su adaptación y perder el miedo a herramientas como blogs, wikis, RSS, CMS, redes sociales, etc. El cambio es imparable y hay que subirse a la ola. Esperemos que el ministerio de educación aporte cada vez más recursos para que los educadores puedan formarse y adquirir los conocimientos imprescindibles para facilitar el cambio.