Cambios en la formación subvencionada

Pues finalmente y de una forma que ha pasado bastante desapercibida para los medios de comunicación y para la sociedad civil en general el gobierno a través de un decreto ley ha decidido cambiar de forma significativa la estructura de la formación subvencionada en España. Publicado en el BOE ha supuesto un cambio bastante radical y sin consenso dentro del ámbito correspondiente. A decir verdad, era imposible conseguir consenso puesto que uno de los puntos clave era eliminar a sindicatos y patronal como los garantes y gestores de los fondos de formación. Sí, mucho dinero. Ahora el papel de sindicatos y patronal se convierte en un papel secundario desde el punto de vista de la ejecución y gestión, lo que tendría que haber sido desde un principio. Centrándose en las necesidades formativas que los trabajadores y las empresas necesitan. Es un paso en la dirección correcta, un mal menor, pero no una solución definitiva. Cabe preguntarse que bola de cristal tienen los sindicatos y las empresas para decidir que formación será la necesaria en el futuro. Parece que seguimos sin dejar a las personas decidir libremente en que quieren formarse, de forma paternalista consideramos que no pueden decidir cuales serán sus necesidades.

Por qué cuesta tanto que cada trabajador disponga del dinero sobre el que cotiza y se forma en lo que le venga en gana? Por qué la formación profesional no es deducible en la declaración de la renta? No hemos quedado que formarse y ser más competitivos es un objetivo nacional y el único camino para abandonar definitivamente el ladrillo como locomotora de la económica. No deja de ser curioso que durante tanto tiempo comprarse una casa haya tenido ventajas fiscales tan interesantes. Puede que ello ayudase al burbujon del ladrillo. Por qué no utilizar esos incentivos en la formación y adaptabilidad de la fuerza laboral. Por supuesto siempre con un seguimiento para evitar las corruptelas típicas de este sector. La formación simulada a cambio de repartirse el dinero.

El otro cambio, aunque sigue la línea marcada por los distintos gobiernos, es el impulso de las competencias profesionales como vehículo curricular. Y van…Nunca parece que acaba de asentarse especialmente entre la sociedad civil, que aún no acaba de tener claro que son las competencias, las cualificaciones, los certificados…Realmente nos gusta complicar las cosas. Y claro, no hay quien se entienda con tanto tecnicismo.

Definitivamente estamos ante un paso en la dirección correcta. Eliminar dos actores que aportaban poco al sistema y han levantado no pocas sospechas

Esperemos que la próxima reforma, la haga quien la haga, asiente por fin un sistema de formación subvencionada que permita a todos los trabajadores y a todas las empresas un formación de calidad adecuada a sus necesidades profesionales, sean cuales sean, y permitan una flexibilidad y adaptabilidad a los cambio en el entorno laboral y económico de utilidad.

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